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Hola a tod@s

Este es el extracto de la entrada.

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Voy a comenzar con este blog  para que conozcáis mis relatos y la forma de contar cosas de nuestra tierra  con sus gentes, sus recuerdos y vivencias, sus sueños y fantasías y …el mundo real y ficticio en el que nos movemos los que tenemos la suerte de escribir por el hecho de vivir.

EL PATIO

En alguna ocasión cuando me sale un gorgorito con cierta afinidad,  recuerdo aquellos momentos en los que las canciones eran una constante en mi vida, tanto, que parte de lo que contestaba o preguntaba  mi madre lo hacía cantando. Hoy reconozco que fue una rapera adelantada a su época, como en muchos otros campos.

Este verano, he hecho en el patio un poco de más vida de lo habitual, debido a que el calor nos ha castigado menos que otros años.  En una de esas salidas, oí  el transistor de una vecina de la calle de atrás y que, presumo, vive el patio  rodeada de macetas cómo se hacía antaño, y también como  entonces, entonaba al unísono con su aparato de radio, canciones de siempre. Me quedé absorta clavada en el suelo y con el cepillo sustituto de aquella escoba de palma, entre las manos. Dejé aparcado aquel palo y me dirigí a retomar una labor de semi bordado que llevaba, hacía años, en la cabeza, y a la que por fin había puesto dibujos y puntadas. Cogí una silla, anhelando aquella costurera de aneas, y me senté para  abrir la bolsa de la costura de la que  saqué un tul blanco con trazos de convertirse en una elegante cortina, qué en más de una ocasión, había visto lucir colgada en alguna casa con más posible que la de mis abuelos. En el aire, la voz de Luis Mariano competía con los trinos de Antonio Molina y con el coro acompasado de la voz de mujer. Una mosca voló a mí alrededor y su zumbido me hizo retroceder en el tiempo. Durante unos segundos, quizás minutos, se produjo en mi mente un espectáculo de luz y sonido ensoñador;  el alicatado del patio comenzó a caer y dejar al descubierto  paredes encaladas con algún rajón sin terminar de tapar, tiestos de mil colores colgaban de clavos mitad oxidados, mitad pintados. El suelo se volvió ondulante por las piedras, la tierra y algún resto de cemento orgulloso de su belleza limpia que  a modo de isla daba asilo a la silla costurera con la seguridad de mantenerla estable sobre las cuatro patas. Las  gallinas piaban  y las voces del aparato transistor se suavizaron  para dar paso a otras que, aunque apagadas  hacía años,  surgieron de la nada y ocuparon tu espacio preferente. Poco a poco fui reconociendo una tras otras….pensé «Dios, existe»

En la escena se coló un timbre  grosero,   compitiendo con las voces, con el piar y con el zumbido sordo y  el olor….rompiendo la magia. Ignoré su grito. Cerré los ojos y me mantuve en el ayer, gozando de una paz y alegría que solo se disfruta cuando lo bueno y lo malo de la vida está dentro de las paredes de un patio rodeado de flores, con  voces conocidas y queridas. Al abrir los ojos como muestra de aquellos minutos vividos, sobre mi regazo, un tul pedía vivir en el  calor de la tarde, bajo la parra, entre mis manos, para poder lucir, un día cualquiera, como  aquellas cortinas de antaño.

Espejo, espejito mágico

Quién no ha deseado en algún momento de su vida, tener el espejito mágico que la Malvada Madrasta tenía en el cuento de Blancanieves? Ahí no había amigos imaginarios a los que solo oías tú, había un gran espejo visible en el que la voz de su ama hacia aparecer  al brujo que traído del lado oscuro  daba mensajes del pasado y del futuro, de lo cercano o de lo lejano, siempre fiel y humilde servidor pero con una sinceridad que ponía los pelos de punta a la mismísima reina convirtiéndola en su esclava, esclava de una palabras, de una voz que día tras día necesitaba como el aire que respiraba para seguir viviendo.

Pero la Madrasta no siempre aceptaba las respuestas que le daba su servidor, y en un impulso irrefrenable, golpeó el espejo haciéndolo mil pedazos y cada pedazo en otros mil, y así, hasta convertirlo en partículas microscópicas que se fundieron  con  la atmósfera a la espera de que una nueva voz potente, le devolviera a la vida. Así fue como un mal o buen día, las palabras mágicas se pronunciaron y dieron vida a miles de espejos que esperaban ser requeridos por sus amos, eso sí,  adaptándose al paso de los años.

El nuevo espejito mágico tomó la forma de un teléfono móvil, con su pantalla-espejo mágica, alerta a contestar cualquier pregunta a su amo. Y como la Malvada invocaba  genio para cumplir sus deseos, el hombre acaricia su superficie para iniciar una conversación con su amigo escondido en el lado oscuro de la pantalla.

A lo largo de los años nos han ido dando pequeñas señales sobre el poder maléfico que encierran estos seres y ha sido la   cámara oscura del cine la primera en mandar mensajes ocultos   a través de frases inolvidables en la que nos daba pista de su existencia mágica.

Así Gollum en el Señor de los anillos  diría: «Mi tesoro» mirando un anillo con un brillo tan cautivador que parecía un espejo, el espejo.

También Yoda y Luke en El imperio contraataca, nos manda mensajes  cuando se preguntaban: — « ¿Es lo poderoso el lado oscuro?»  Y le contesta —«Más rápido, más seductor…no más poderoso»

El primero de todos seria el Conde Drácula preguntándole  a la oscuridad: «¿Les escuchas? ¿Son los niños de la noche?»

Pero fue E.T.  quien  mirando al cielo nos dio la clave final cuando  dijo: «Mi teléfono….mi  casa»

La respuesta del espejo móvil unas veces  tardara más, otras menos… y será en estas esperas en las que su dueño queda absorto cuando  el genio o el brujo,  se ría de su amo y le pregunte  ¿Quién es el esclavo,  de quien?

 

in memoriam

     In memorian

 

Dejó de cantar el cuco

y de cloar la rana.

Llenó  de oscuridad el  día

privando de luz

a un mañana.

 

El águila cruzó el cielo

tapando el calor del sol,

solo el brillo  de un  lucero

al alba  acompañó.

 

Volvió a cantar el cucú

tras una rama escarlata

y volvió a cloar la rana

entre ovas estancadas .

 

Mientras….

la muerte seguía

en las alas

de aquel  águila,

con el sol en los oído

helando las esperanzas.

 

El campo se hizo eco

de una pena que rondaba

de boca en boca

diciendo

que no llegaría al alba,

aquel que cantó el mundo

de gitanos y guitarras,

de hombres de  amor

perdidos

y mujeres acechadas

por el verde de unos ojos

en medio de la madrugada.

 

Fue en ella que lo sacaron

a golpe de una culata

que iba marcando

el paso

del que fuera aristocracia.

Hoy,

uno más de aquellos

que cantaba entre palmas,

entre guejios y lloros,

entre pantalón y falda,

no comprendiendo

el porqué,

por

“entender”

lo mataban.

 

Sus pasos se detuvieron.

Se oyó

un solo disparo.

Un cuerpo

cayó a la tierra.

Sus ojos no se cerraron.

 

Quedó en medio de la noche.

Solo,

sin más protección

que su mente

recordando

su paso por este

“rincón”

que hoy le daba la espalda

y ayer buscaban

al “dios”.

 

Cerró los ojos abiertos.

Forzó su mente y

recordó

unos versos

al son de martinete

mientras vivían

la pasión

aquellos que como él

no ocultaban su amor.

 

Del cielo bajo una guitarra

¿o vino del paredón

donde otros como él

quedarían  sin panteón…?

 

¡Que más da

en este momento!

pensó

haciendo de Federico,

si en breve estaré

brindando

con Chicuelo y Lagartijo.

 

Sus ojos seguían cerrados

mas su mente de allí voló,

y oyó un acorde lejano

que le hizo recordar

aquellos sueños de antaño,

que convirtió en canción:

 

….Y se cerraron las puertas.

Y chirrió el cerrojo.

Y prendieron las ascuas

sobre su tibio rescoldo.

 

Ni  la luna puso luz,

ni las estrellas brillaron

cuando su cuerpo se  abrió,

ante el brío de otros brazos.

 

Humor con humor se unió

al son de un quejido sordo

en guitarra de pulso y piel

que esperaba ser del “otro”.

 

Se deshicieron las horas

junto a una luna robada,

y aparecieron estrellas

en la habitación cegada.

 

Crujió de nuevo el cerrojo

Y  tras la puerta entornada,

dos cuerpos entrelazados

se convirtieron  en  guitarra

con “quejío” de cante jondo

que salía de sus entrañas…

 

Mientras…

en el cielo,

la luna moruna estaba,

con brillo de joven novia

a la espera de

su alma.

 

 

 

 

 

 

Entre Bemoles

En el silencio del alma oyó los clarines que marcarían un antes y un después en su vida. Poco a poco, como la tormenta se acerca entre truenos y relámpagos, aquella última música que le mecía  en el aire se fue haciendo cada vez más ensordecedora forzándola a  cerrar los ojos y  apretar  los oídos con ambas manos.  Escondida  en sí misma  evocó aquella primera ópera oída bajo un manto de estrellas, con el eco gutural de la entrecortada voz del tenor que daba vida a Hernani. No entendía nada de lo que los protagonistas se afanaban en comunicar entre suspiros de amor,  pero no quiso romper el momento mágico con preguntas livianas. Recordó como  entre el segundo y tercer acto, sintió el aleteo de unos labios en su oído repitiendo la traducción  que minutos antes habían disfrutado. Sintió miedo.  Estaba en medio de la nada y a merced del viento del Este y del Oeste.  Se levantó y coqueteó con el espacio para dejar distancia entre ambos, hasta que  volvió a sonar la música. Sintió  una mano huesuda y larga que la atrajo  de nuevo invitándola a ocupar su palco de honor entre cojines a la luz de una tímida luna.  Se sentó y su cuerpo tembló. El tenor lanzó su voz y unos labios cercanos susurraban la traducción de un Hernani cada vez más apasionado. Haciendo un gran esfuerzo y no queriendo romper el hechizo del momento, se atrevió a decir sin apenas oírse: ¿Quieres una noche de amor o una amistad para toda la vida?

Se hizo el silencio y Hernani enmudeció  hermanándose con ellos. Esta vez la mano le ayudó a levantarse de aquel palco improvisado  y la invitó a cenar, y ahí comenzó la relación más turbulenta que cuerpo humano puede resistir a lo largo de cincuenta años.

Retiró las manos de los oídos y volvió al presente. El eco de las últimas notas hacía intentos por  arrullar la despedida. Cerró los ojos y sintió que una vez más la música estaba presente marcándole los tiempos.

solo un motivo-micro relato

Corrió tras de él hasta que sus cortas zancadas hicieron que lo perdiera en el horizonte. Volvió sobre sus pasos y ante una copa de brandy, comenzó a degustar los recuerdos que entre sorbo y sorbo volvían a su memoria.

Cerró los ojos y lloró su ausencia. La misma que días antes le había rogado como salida a su estabilidad mental.

Odiaba la dependencia que tenia de sus brazos en los momentos de niñez inducida, de su hombro cuando al final de la tarde el cansancio la anulaba o de su voz pidiéndole pasión…

El sabor seco del brandy le había dado la fuerza para despedirlo, sin embargo en un momento de debilidad, corrió como una histérica tras de él, por miedo a la soledad… ¿o no? …o… ¿solo era para seguir teniendo un motivo para sentirse desgraciada?

 

…. a mujer arreglada

Pocos son los recuerdos  que no vayan acompañados  a algún aroma, y curiosamente tanto el olfato como el oído, son ayudantes imprescindibles  a los recuerdos. Igualmente curioso es que para evocarlos, cerramos los ojos y así nos trasladamos a aquel momento que se quedó clavado en nuestra memoria.

Mi nieta, no por adopción sino por cariño, en unos de esos días que me sigue allá a donde vaya, me siguió hasta un dormitorio que por esas cosas del azar se quedó para invitados ilustres (mi familia) y en el que sobre una especie de cómoda –tocador tengo unos frascos de colonia que compré por internet al ser una tirada especial de Myrurgia,  con los envases  originales para los perfumes, Joya, Tabú y Madera de Oriente. Como cada vez que me detengo a admirarlos, abrí el de Joya…lo olí y se lo di a oler a ella; nos miramos e hicimos una mueca de sí…pero probemos otro. Justo al lado estaba el de Tabú, e hice el mismo ritual…pero al dárselo a oler, me miro y me dijo – Abu este huele a mujer arreglada– le sonreí y volví a llevármelo a la nariz y cerrando los ojos me fui detrás de aquel perfume que me trasladó a una situación semejante a la que estábamos viviendo….mi madre “arreglá” y yo esperando me pusiera una gota en la mano de aquel perfume que se ponía en puntuales ocasiones y que todas ellas iban ligadas a un día especial…tan especial que aun hoy al cerrar los ojos y olerlo…tiene el poder de convertirme en aquella niña que veía a su madre como la mujer más guapa y que mejor olía de todo su mundo.

-Abu ¿en que estas pensando? – me dijo al verme trasportada a otro tiempo – y le dije – en ti, cuando yo me haga mayor y tú me des a oler este perfume y nos haga volver a este momento en el que yo te enseño y tu me admiras.

De vuelta al cole

 

Balanceándose estaba

en su liana jugosa, limpia y reluciente,

más al lado de él estaba,

quien de otra liana saltaba

por  seca, áspera y maloliente.

Al encontrarse los dos

felices se dieron la mano

¡ más fuerza que uno hacen dos!

pensaron más, que como conocidos,

hermanos.

Relajaron sus patitas

para poder agarra

sus pequeños cuerpecitos

que no dejaban de balancear

al golpe  de aquí o allá.

Más como nada perdura

oyeron una voz  gritar

¡Laura vente a la ducha

que te voy a despiojar!

¿Por qué tanta limpieza?

¡Si a ellos les daba igual!

Solo querían los cabellos

para poder succionar el

alimento diario….

¡que mas daba lo demás….!

Pero al oír aquella voz

se pusieron a temblar

y saltaron como pulgas

de Laura, al suelo  y al sofá,

perdiendo la sintonía

de unos minutos atrás.

¡La amistad tiene sus límites

cuando la vida se ha de salvar!